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Muy buenas a todo el equipo de Verificiencia en castellano.

Estamos en tiempos de Covid-19 desde Diciembre 2019. Con el encierro, mucha gente se ha vuelto muy ansiosa y, además de estar aburridos encerrados en casa, leyendo cosas en internet y mirando videos, desgraciadamente poco a poco van cayendo en la pseudociencia.

Acabo de asistir a una emisión "live" de un tal Jesús de María que, por unos miserables 1300 euros, te propone un "curso" de un anho (no tengo la enhe en mi teclado francés) que consiste en acceder a sus videos para aprender "Terapia Craneosacral", la cual Ustedes han, con justa razón, "debunkeado" en su correspondiente artículo en Verificiencia. No es la 1a vez que me inscribo (via Facebook, gran vector de conspiraciones) a "formaciones" por el estilo, siempre con el objetivo de intervenir en los "chats" para avisarle a la gente que le están tomando el pelo y que van a muy malgastar sus pocos ahorros en tratamientos milagrosos con nombres pseudocientíficos.

Ahora bien, leyendo la web oficial de Juan de María (https://javierdemaria.es/) constato con malsano pero agradable placer que, obviamente, dicho "terapeuta" no está registrado en el Min. de la Salud de Espanha, ni tampoco en el Registro Oficial del Comercio (donde uno tiene que registrar a su empresa, grande o pequenha). El problema estando, como Ustedes también lo deben saber, en que hoy en día cualquiera, literalmente cualquiera, puede hacer una formación X ("El Poder Mágico del Agua de la Alcantarilla", por ejemplo) y recibir un Diploma de Terapeuta "oficial" por parte de otro tipo más astuto, que fue a quién primero se le ocurrió legalizar su empresa y proponer, entre otras cosas, "cursos" y "formaciones" que, con el paso del tiempo, le dan la apariencia de la seriedad, fiabilidad y, sobre todo, eficiencia de su método milagroso: "No, es que yo me formé en el instituto X, que existe de hace 40 anhos en Los Angeles, California" y cosas por el estilo.

La pregunta que les hago después de la introducción anterior es la siguiente: por qué no probar, durante digamos unos 6 meses, a inscribirse algunos de los miembros de vuestro Equipo (más los voluntarios que Ustedes vayan contactando) para intervenir también, como yo lo hago, en cuanta "formación" espúrea de esa clase pululan por internet, al amparo de los medios de difusión masiva de pseudociencias como Facebook? Porque valdría la pena intervenir regularmente en dichas "masterclases" para abrirle los ojos a los incautos... que desgraciadamente son decenas de miles de personas!

Les digo esto porque he comprobado personalmente (y cualquiera puede comprobar) como decenas de miles de persona de todo el mundo (latinos en Islandia, Suecia, yo mismo en Francia, en toda Latinoamérica, Espanha, EUA, etc.) se conectan con mucha ilusión, esperanza y curiosidad y, desgraciadamente, la enorme mayoría de ellos ya están predispuestos a creerle a quien sea que haya "descubierto" tal o cual "método" milagroso que "obviamente" la comunidad médica "no quieren que sepas porque para ellos el negocio es que estés siempre enfermo, así siempre vas a tener que consultarlos y gastarte tu plata en consultas médicas". Y es terrible que haya literalmente decenas de miles de personas adultas, con hijos a cargo, con una tremenda precariedad laboral, dispuestos a gastarse los pocos ahorros que tienen en un producto milagro o, peor aún, en la pseudoformación a un pseudométodo milagro con la que no solamente van a (supuestamente) sanarse ellos mismos, sino también a sus seres queridos, e incluso, si lo quieren, abrir su propio consultorio "terapéutico"... porque terapeuta puede ser cualquiera, total, son muy pocos los países que ejercen algún tipo de control sobre quién tiene derecho a llamarse terapeuta y qué clase de terapias propone a sus clientes (a los cuales, con mucha astucia, se los llama "pacientes"... es cierto que es gente que suele tener problemas médicos y/o psicológicos, pero como son medio "alternativos", en vez de ir a consultar con un médico o un psicólogo, prefieren mil veces consultar con un charlatán que les promete "si te comes mi caca mágica, se te cura el cáncer en 5 segundos").

Me gustaría mucho que, poco a poco, se creara una muy necesaria y salutaria reacción global de la comunidad científica, médica, psiquiátrica y psicológica para combatir la propagación cada vez más rápida y mayor de este tipo de pseudociencias en el público general. A quién no le ha pasado comentarle a algún conocido algo de tipo "hace anhos que me duele la rodilla y ningún doctor ha sabido curármela" --- "Huuuuy, hermano, tú lo que tienes que hacer es colgarte del cuello este trocito de cuarzo y comer exclusivamente ajo las noches de luna llena mientras te concentras con todas tus fuerzas en la Flor de la Sanación y ya vas a ver como al mesecito nomás se te cura la rodilla sola" (o cualquier idiotez semejante). Las pocas generaciones de ignorantes que había hace 20 anhos se han multiplicado muchísimo y a lo que estamos asistiendo ahora es al resurgimiento de los antiguos "curanderos" bajo la denominación moderna de "terapeutas"; y se me ocurre que una de las muchas formas de combatirlos es el participar en las emisiones "live" para dejarlos en ridículo (también dejar comentarios negativos en sus redes sociales).

Me gustaría mucho conocer la opinión de vuestro Equipo al respecto y saber si, de alguna manera, existen equipos parecidos al vuestro en otros países de habla hispana (en vistas de una eventual coordinación de esfuerzos, así como de intercambio de informaciones). Es más, como se trata de un problema global, planetario (ningún país se libra), pues también estarís muy bien coordinarse con equipos similares en otros países que no son de habla hispana (EUA, Francia, Alemania, Egipto, Malasia... poco importa!).

Muchas gracias por su tiempo y su atención, así como sobre todo por su labor de combate a la desinformación y a la pseudociencia!

A la espera de vuestra respuesta, los saludo muy atentamente y quedo a su disposición para cualquier ayuda (soy asistente ejecutivo/asistente de dirección en París y hablo perfectamente castellano, inglés, francés e italiano).