Había,sin embargo, una diferencia enorme:  la transmisión de Welles tenía el único fin de entretener. La transmisión de “60 minutos”, narrada por el experimentado reportero Morley Safer, tenía el fin de alarmar, de convencer a su audiencia que el mercurio en las amalgamas dentales era veneno.  Fue el reporte más irresponsable en lo que a salud pública se refiere que se haya transmitido por televisión en vivo.

El mercurio es un componente importante de las amalgamas dentales. Otros ingredientes son plata, estaño, cobre y zinc. Cuando se mezclan, estos elementos se unen para formar una aleación fuerte y estable. La diferencia entre compuestos químicos con y sin enlace puede ser mejor ilustrada con una simple analogía. El hidrógeno en su estado puro es un gas explosivo. De igual manera, el oxígeno en su forma elemental es un gas capaz de provocar combustión. Sin embargo, cuando se combinan, forman agua, substancia que no comparte las características antes mencionadas. Los elementos químicos de las amalgamas dentales están fuertemente enlazados. Aunque el tipo de enlace químico que existe en el agua y en la amalgama difieren, asegurar que las amalgamas te envenenaran es tan absurdo como aseverar que tomar agua te hará estallar o arder en llamas.

Solamente por medio de instrumentos altamente sensibles, es posible detectar milmillonésimas partes de un gramo de vapor de mercurio en la boca de pacientes con amalgamas. Sin embargo, la cantidad de mercurio que se absorbe por el cuerpo en personas con amalgamas dentales es minúscula, muy por debajo de los niveles que podrían tener un efecto adverso. [1-6]. Un estudio encontró que en algunas personas que reportaban síntomas atribuidos a sus amalgamas dentales, no tenían niveles significativos de mercurio. El estudio comparó 10 pacientes sintomáticos y 8 pacientes sanos. En el grupo sintomático, no se encontraron niveles de concentración de mercurio significativos en orina y sangre, ni ingesta de vapores de mercurio altos cuando se comparó con el grupo control. Las cantidades de mercurio detectadas por las pruebas eran irrelevantes. [6]. Algunos estudios han demostrado que los problemas que los pacientes atribuyen a las amalgamas dentales son psicosomáticos y se exacerban por la información que reciben de los medios de comunicación, o algún dentista. [7-11]

Una revisión extensiva publicada en 1993 por el departamento de salud y servicios humanos de los estados unidos concluyó que “Existe escasa evidencia de que la salud de la gran mayoría de las personas con amalgamas dentales esté comprometida, o que la remoción de los rellenos dentales tenga algún efecto benéfico” [12]. En enero de 1998, El consejo de la asociación americana dental en asuntos científicos publicó un reporte acerca de la seguridad de las amalgamas, el cual hacía énfasis en estudios publicados desde la revisión de 1993. El informe concluía que:

Millones de personas cuentan con amalgamas dentales en sus bocas, y millones más recibirán amalgamas para restaurar sus dientes con caries (dañados).  A través de los años, las amalgamas se han usado para restauraciones dentales sin evidencia de que causen problemas importantes de salud. Las novedosas técnicas desarrolladas han demostrado que sí se liberan niveles ínfimos de mercurio, pero no se ha podido demostrar consecuencias en la salud de las personas por la exposición a niveles tan bajos liberados por las restauraciones de amalgama. De acuerdo con la evidencia científica disponible, y considerando los beneficios demostrados de las amalgamas dentales, a menos que nueva evidencia científica señale lo contrario, no hay justificación alguna para descontinuar su uso [13].

Aseveraciones cuestionables

A pesar de estos hechos, un pequeño pero enérgico grupo de dentistas, médicos y demás personal de salud "holísticos" afirman que los empastes de amalgama son un peligro para la salud y deben reemplazarse. El principal defensor de tales afirmaciones es el cirujano dentista Hal huggins, de Colorado Springs, en el estado de Colorado. El Dr. Huggins se graduó en la Facultad de Odontología de la Universidad de Nebraska en 1962 y recibió una maestría en ciencias de la Universidad de Colorado en 1989.

Huggins ha realizado muchos seminarios para dentistas sobre su punto de vista sobre "equilibrar la química corporal" mediante la nutrición. La premisa básica de este enfoque es que muchas enfermedades y afecciones pueden prevenirse únicamente por medio de la dieta. En 1975, el Consejo de Investigación Dental de la Asociación Dental Americana concluyó que había poca o ninguna evidencia para respaldar las afirmaciones de Huggins.

En 1985, Huggins y su esposa Sharon publicaron un libro, It's All In Your Head, "Todo está en tu cabeza" que combina las teorías desacreditadas de equilibrar la química del cuerpo con la afirmación de que el mercurio en los rellenos dentales es tóxico. En el libro, afirma que Huggins se interesó en este tema en 1973 cuando un dentista de Argentina le aseguró que la leucemia, la enfermedad de Hodgkin, los trastornos intestinales y una serie de otras enfermedades se habían curado al eliminar las amalgamas de plata y mercurio. Huggins afirma que los resultados de sus primeros pacientes fueron "esporádicos e impredecibles, únicamente el 10% de los pacientes respondieron de manera positiva al tratamiento". Más tarde aseguró que algunos rellenos tienen" corriente eléctrica negativa "y que eliminar los rellenos en la secuencia apropiada además de complementar al paciente con nutrientes mejoraría las tasas de éxito. Desde entonces, se embarcó en una batalla contra el uso de las amalgamas y ha limitado su práctica dental al simple asesoramiento sobre estos asuntos.

Un paquete informativo distribuido durante 1985 por la Fundación de Investigación de Elementos Tóxicos de Huggins afirma que "Todos reaccionan a la presencia de mercurio ... Alrededor del 80% de la población experimentará sólo un ligero cambio en su sistema inmunitario que dará como resultado tres resfriados durante el invierno en lugar de solo dos, o una elevación de 2000 a 3000 en su recuento de glóbulos blancos. Solo un 20% de personas sensibles experimentaron una caída drástica de su inmunocompetencia hasta el punto de manifestar una enfermedad autoinmune, o una elevación en su cuenta de glóbulos blancos de 30,000 o más."

Según Huggins, las personas "sensibles" pueden desarrollar problemas emocionales (depresión, ansiedad, irritabilidad), trastornos neurológicos (contracciones faciales, espasmos musculares, epilepsia, esclerosis múltiple), problemas cardiovasculares (frecuencia cardíaca rápida inexplicada, dolores de pecho no identificados), enfermedades del colágeno (artritis, esclerodermia, lupus eritematoso), alergias, problemas digestivos (úlceras, ileítis regional) y trastornos inmunológicos (que de acuerdo a él incluyen leucemia, enfermedad de Hodgkin y mononucleosis). Huggins recomienda reemplazar el mercurio de las amalgamas con otros materiales y tomar vitaminas y otros suplementos para evitar problemas después de la extracción de la amalgama.

Pruebas cuestionables

Detector de Mercurio de JeromeLos dentistas anti-amalgama generalmente usan un analizador de vapor de mercurio para convencer a los pacientes de la necesidad de una "desintoxicación". Antes de hacer uso del dispositivo, el dentista le pide al paciente que mastique vigorosamente durante diez minutos, acción que puede desprender pequeñas cantidades de mercurio de los empastes. Aunque esta exposición dura solo unos segundos y la mayor parte del mercurio será exhalado en lugar de ser absorbido por el cuerpo, las máquinas registran, de manera falsa, una concentración alta , que los anti-amalgamas interpretan como peligrosa.

El analizador más utilizado generalmente es el detector de mercurio Jerome (en la foto a la derecha), un dispositivo industrial que multiplica la cantidad de mercurio que detecta en una pequeña muestra de aire por un factor de 8,000. El aparato reporta como si se tratara de un metro cúbico, un volumen mucho más grande que el que la boca humana puede llegar a tener. La forma correcta de determinar la exposición al mercurio es a través de los niveles de orina, que indican la cantidad absorbida y posteriormente excretada. Pruebas científicas han demostrado que la cantidad de mercurio absorbida de los rellenos es demasiado pequeña para ser significativa.

Algunos defensores anti-amalgama utilizan una "prueba de parche" con una solución diluida de cloruro mercúrico. El enrojecimiento de la piel o cualquier otro síntoma, se malinterpretan como signos de "envenenamiento por mercurio", y se aconseja al paciente que se retiren todos los empastes de amalgama.

Algunos anti-amalgamas usan un voltímetro para medir supuestas diferencias en la conductividad eléctrica de los dientes. Huggins se dedicó a la venta de uno de estos dispositivos, el " Amalgámetro ", a principios de los años ochenta. En 1985, después de que otra compañía se hizo cargo de la comercialización del aparato, la FDA concluyó que el dispositivo estaba mal etiquetado porque la literatura adjunta afirmaba que podía usarse para recomendar la extracción de empastes dentales. En una carta reglamentaria emitida por la agencia, se enuncia lo siguiente:

No existe ninguna base científica para la extracción de amalgamas dentales con el fin de reemplazarlas con otros materiales como se describe en su folleto. . . . Consideramos que su dispositivo está directamente asociado con. . . . un proceso que puede tener consecuencias adversas para la salud cuando se usa para los fines que fue diseñado.

La acción de la FDA parece haber expulsado los Amalgámetros del mercado [14]. Sin embargo, muchos dentistas anti-amalgama hacen uso de otros dispositivos con el mismo propósito.

Asesoramiento cuestionable

Además de atender pacientes, Huggins dirigía un servicio de asesoramiento donde los pacientes eran evaluados y recibían consejos a través de teléfono y correo. Los consejos giraban en torno a un "Programa de asistencia por mercurio", basado en los resultados de numerosas pruebas, entre ellas análisis químico de cabello, química sanguínea completa, perfil químico, prueba de mercurio en orina y un cuestionario detallado sobre dieta, estilo de vida, historial médico y síntomas actuales. La información resultante se incorporaba a un extenso informe que contenía recomendaciones sobre la dieta, suplementos alimenticios, estilo de vida y por supuesto, extracción de la amalgama. Huggins afirma que para eliminar completamente el mercurio del cuerpo del paciente, uno debe seguir una dieta restrictiva, tomar suplementos que estimulen la membrana celular y eliminar los empastes de mercurio en la secuencia adecuada.

A finales de la década de los 80´s, Huggins llegó a cobrar la exorbitante cantidad de $ 1,500 dólares por una consulta y $ 378 por el programa de asesoramiento, yo mismo experimenté el programa a través de correos. Los resultados de mi prueba afirmaban que mi nivel de mercurio en la orina "sugería toxicidad" (¡porque era demasiado bajo!), Y que mi muestra de cabello mostraba "deficiencias" en cromo, hierro, manganeso, potasio y litio, y "exceso" en calcio, zinc y cobre. El informe incluía 17 páginas de palabrería bioquímica absurda y sin sentido relacionada con estos hallazgos y más de 30 páginas de otros consejos. Las instrucciones adjuntas mencionaban que debía comunicarme con Huggins para obtener el nombre de un dentista que reemplazaría mis empastes de amalgama. El informe recomendaba tomar vitamina C (3 gramos por día), potasio y tres de los productos de suplementos especiales de Huggins dos días antes de que se retiraran los empastes viejos y que me hicieran análisis de sangre, orina y cabello tres semanas después de la extracción. El costo del seguimiento sería de $ 100 dólares más el costo de las pruebas realizadas a través de la oficina de Huggins.

El análisis del cabello y los cuestionarios de nutrición computarizados no proporcionan una base legítima para determinar el estado nutricional del cuerpo o recomendar suplementos. Un nivel bajo de mercurio en la orina no sugiere toxicidad. Robert S .. Baratz, médico y cirujano dentista, experto en materiales dentales, ha revisado alrededor de una docena de informes de "Asistencia por mercurio" y concluyó: "Varían muy poco de una persona a otra. Todos mencionan invariablemente que el remitente tiene envenenamiento por mercurio. El Programa de Asistencia era una estafa ". [15]

Huggins también afirmó que muchos materiales dentales alternativos al mercurio contienen sustancias tóxicas y recomendó su Serum Compatibility Testing ™ (prueba de compatibilidad serológica) para determinar qué materiales tenían menos probabilidades de causar problemas. Esta prueba también es inútil. [16].

Ética Cuestionable

Existe evidencia abrumadora que demuestra que los empastes de amalgama son seguros. Desde 1905, miles de millones se han utilizado con éxito, y solo se han reportado menos de cincuenta casos de alergia a la amalgama en la literatura científica. En 1986, el Consejo de Ética, Estatutos y Asuntos Judiciales de la Asociación Dental Americana determinó que "la extracción de las restauraciones dentales con amalgama con el único propósito de eliminar sustancias tóxicas del cuerpo, cuando dicho tratamiento se realiza por recomendación del dentista, plantea una cuestión de fraude o charlatanería en todos los casos, con excepciones extremadamente escasas ". Esta determinación surge en parte por un dentista en Iowa que había extraído los 28 dientes de un paciente con esclerosis múltiple. El dentista recibió una suspensión de su licencia profesional por 9 meses, además de 51 meses de libertad condicional.

Eliminar rellenos dentales de buena calidad no es simplemente una pérdida de dinero. En algunos casos, resulta en la pérdida de piezas dentales. En 1985 se otorgó una compensación monetaria fuera de la corte por $ 100,000 dólares a una mujer de California de 55 años cuyo dentista le había extraído las amalgamas dentales. Basándose en pruebas con un Dermatron (un dispositivo electrodiagnóstico falso), el dentista afirmó que seis de sus empastes representaban un "riesgo" para su intestino grueso [17]. Al remover los empastes de cinco dientes, el dentista causó daño severo al nervio , por lo que requirió terapia de conducto radicular para dos de sus dientes y extracción de otros dos.

Los dentistas denominados "libres de mercurio" suelen utilizar tácticas de miedo para promocionar sus servicios. Por ejemplo, un anuncio en un periódico de febrero de 1998 de un dentista de Michigan declaró: "Después de diez años, podría haber perdido hasta el 85% del mercurio en sus empastes, ¿Deberíamos permitir que nuestros cuerpos se conviertan en vertedero de desechos tóxicos?"El Consejo Nacional contra el Fraude en Salud ha señalado que los profesionales que no deseen hacer uso de las amalgamas dentales pueden continuar su práctica profesional de manera ética dando consejos apropiados y derivar pacientes a otros lugares cuando la amalgama es el tratamiento más adecuado. Pero anunciar su práctica profesional como "libre de mercurio" no es ético porque implica de manera falsa que los empastes de amalgama son peligrosos y que los métodos "libres de mercurio" son superiores [18].

¿Qué hace funcionar y cómo piensan los antiamalgamistas? James R. Berry, editor asociado del periódico de la Asociación Dental Americana, los ha descrito de esta manera:

Sabemos que algunos de ellos son sinceros, pero se encuentran confundidos respecto al método científico. Leen incoherencias, absurdos y lo aceptan como verdadero. Otros tienen una visión más clara y sin excusas. Ven lo suficientemente claro, y lo que ven es la oportunidad, que viene en verde. (dinero). Cuando la búsqueda universal de salud choca con la avaricia, el resultado es una colisión es fuerte y peligrosa. Como resultado de esto, las personas inocentes son perjudicadas precisamente por aquellos que menos esperaban les pudieran hacer daño, los profesionales de la salud.

Los anti-amalgamas, con sus medidores de mercurio. . . serían figuras cómicas si no fueran tan perjudiciales. Se aprovechan de objetivos fáciles: los gravemente enfermos, en busca de una esperanza falsa, donde la alternativa es bastante sombría. [19].

El Dr. Baratz también ha señalado:

Los dentistas que se dedican a intentar "diagnosticar" o "tratar" la "toxicidad por metales pesados", o a la detección de los mismos en pacientes por cualquier medio, no están practicando odontología. Estas actividades quedan fuera del alcance de la profesión. Cualquier dentista que crea que un paciente requiere diagnóstico o tratamiento para cualquier afección médica fuera del alcance de la odontología está obligado a derivarlo a un médico u otro profesional de la salud, según corresponda. El hecho de no hacer tal referencia se considera como negligencia en la mayoría de las jurisdicciones [20].

Investigación Cuestionable

En 1990, investigadores de la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá, diseñaron un experimento en el cual se colocaron en 6 ovejas, 12 rellenos de amalgama en cada una de ellas. Los investigadores afirmaron que en el transcurso de 2 meses, las ovejas perdieron gran parte de su función renal, mientras que un grupo control (dos ovejas) no se perdió en lo absoluto. La revista Newsweek , que aceptó el informe al pie de la letra, lo describió como la primera evidencia de que la cantidad de mercurio que escapa de los empastes y se absorbe en los tejidos corporales es perjudicial. (El artículo de Newsweek fue escrito por el mismo autor que había criticado duramente la fluoración a principios del mismo año). Sin embargo, expertos en bioquímica, toxicología, odontología y medicina veterinaria consideraron que el estudio de las ovejas no era válido ni significativo.

Dos semanas antes de que se emitiera el programa 60 Minutes , el Dr. Baratz envió una carta de advertencia a su productor:

    • Los investigadores canadienses prepararon su amalgama con un método que ha estado obsoleto por más de 40 años. La amalgama resultante contenía un exceso de mercurio y era más suave y, por lo tanto, más fácil de usar al masticar, especialmente en un animal rumiante, que mastica su alimento constantemente la mayor parte del día, como una oveja.
    • Las amalgamas se colocaron en dientes opuestos, de manera que durante el movimiento de masticación, hacía fricción una contra otra. La liberación de mercurio, ya de por sí alta por el método y materiales utilizados, se vio aumentada por esta situación.
    • Debido a que no se usaron protecciones de goma cuando se colocaron los rellenos, pequeños pedazos de la amalgama pudieron entrar en la boca de las ovejas y ser ingeridas.
    • Los métodos utilizados para detectar y calcular la cantidad de mercurio absorbido no eran válidos.
    • Aunque los investigadores afirmaron que los niveles de mercurio en el cuerpo aumentaron durante el experimento, no se midieron los niveles que estaban presentes al principio. Los datos mostraron que los animales tragaron una gran cantidad de mercurio durante la colocación de los empastes.
    • Su afirmación de toxicidad renal se basó en hallazgos urinarios que muestran exactamente lo contrario de lo que se sabe que ocurre en el envenenamiento por mercurio en humanos.

Baratz y al menos otro crítico experto hablaron por teléfono con la productora de "60 Minutes", Patti Hassler, antes de que se emitiera el programa. Pero se encontraron con un muro de piedra.

Televisión tóxica

El segmento de "60 minutos" trataba sobre amalgamas dentales,y fué considerablemente más largo que la mayoría de sus informes, se llamó "Veneno en la boca". Intercaló los comentarios de un representante de la Asociación Dental Americana con declaraciones de tres críticos de los empastes y cuatro pacientes que afirmaban haberse recuperado notablemente de la artritis o la esclerosis múltiple después de haberse extraído los empastes dentales. El segmento más significativo, fue el de una mujer que afirmaba que sus síntomas de esclerosis múltiple habían desaparecido de la noche a la mañana. El hecho de que la artritis y la esclerosis múltiple normalmente tienen períodos de exacerbación y latencia no se mencionó durante el programa. Tampoco se mencionó que la remoción de los empastes aumenta temporalmente la carga de mercurio absorbida por el cuerpo, por lo que no es posible que la eliminación del mercurio provoque una "curación de la noche a la mañana" [21,22].

El representante de la Asociación Dental Americana fue entrevistado por Morley Safer en la sede de la asociación. Era obvio por las preguntas de Safer que el programa estaría sesgado y malintencionado desde el principio. Después de que la revista American Dental News publicó un extenso artículo sobre la entrevista, un dentista muy sagaz notó que en una fotografía, se mostraba a Safer fumando un cigarrillo a pesar de que la sede de la ADA tiene una política estricta de no fumar.

Después de que se emitió el programa, le escribí a Don Hewitt, productor ejecutivo de 60 Minutes, para explicarle que "la cura de la noche a la mañana" era un engaño. Mi carta también preguntaba si Morley Safer tenía amalgamas de mercurio; y, en caso afirmativo, si había seguido su propio consejo y se las había extraído. El director de servicios de audiencia de CBS respondió:

Nuestro objetivo no era condenar a los dentistas o su uso de empastes de amalgama. . . . Por el contrario, el personal de 60 MINUTOS hizo todo lo posible para garantizar que nuestro informe fuera equilibrado al presentar argumentos desde la perspectiva de ambos lados del debate.

No es de sorprenderse que la transmisión provocó una avalancha de cuestionamientos a los dentistas e indujo a muchos espectadores a buscar el reemplazo de sus empastes con otros materiales. Consumer Reports, American Health, Prevention y muchas otras revistas de salud aseguraron a sus lectores que el uso de la amalgama era segura. Pero el daño que había causado el programa era irreparable. En agosto, la revista Consumer Reports publicó la siguiente carta:

"Mi madre, a quien le diagnosticaron la enfermedad de Lou Gehrig hace más de dos años, pidió que se extrajeran sus empastes de mercurio inmediatamente después de que se emitiera el programa. Después de haber gastado $ 10,000 dólares y soportar más de 18 horas de trabajo dental tan doloroso que una vez se desmayó en la sala de espera, su condición no mejoró. El dolor que ella sintió, solo fue superado por la monumental decepción que ella y toda la familia experimentaron mientras vivíamos una falsa esperanza ".

En 1990, la casa editora Consumer Reports Books publicó Health Schemes, Scams, and Frauds (intrigas, estafas y fraudes en la salud) un libro sobre charlatanería que ayudé a escribir. El libro concluía:

En opinión de CU?, los dentistas que pretenden tratar problemas de salud extrayendo empastes están poniendo sus propios intereses económicos por encima del bienestar de sus pacientes. El falso diagnóstico de toxicidad por el mercurio contenido en las amalgamas tiene un potencial tan dañino y muestra un juicio tan pobre por parte del profesional que CU cree que los dentistas que se dedican a esta práctica deberían tener su licencia profesional revocada. [23].

En años recientes, Hal Huggins ha dirigido sus críticas a la endodoncia, alegando que puede hacer que las personas sean susceptibles a la artritis, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica y otras enfermedades autoinmunes. Al igual que con los empastes de amalgama, no existe evidencia objetiva de que los dientes tratados con terapia de conducto radicular tengan algún efecto adverso sobre el sistema inmunitario o cualquier otro sistema del cuerpo. La licencia profesional para ejercer como dentista de Huggins fue revocada en 1996. Durante el proceso de revocación , el juez concluyó:

    • Huggins había diagnosticado "toxicidad por mercurio" a todos los pacientes que había tratado en su consultorio, incluso algunos sin empastes de mercurio.
    • También recomendó la extracción de todos los dientes que habían recibido endodoncia.
    • Los tratamientos de Huggins fueron "falsos, ilusorios y sin base científica". [24]

    Posteriormente, Huggins trabajó como consultor de medio tiempo en el Centro de Medicina Progresiva, una clínica mexicana que afirmó tratar "enfermedades frecuentemente creadas o exacerbadas por reacciones adversas a materiales y procedimientos dentales comunes".

    Para información adicional (Estados Unidos)

      Referencias

      1. Mackert JR. Dental amalgam and mercury. Journal of the American Dental Association 122:54-61, 1991.
      2. The mercury in your mouth. Consumer Reports 56:316-319, 1991.
      3. Olsson S, Bergman M. Daily dose calculations from measurements of intra-oral mercury vapor. Journal of Dental Research 71:414-423, 1992.
      4. Mackert JR. Factors affecting estimation of dental amalgam exposure from measurements of mercury vapor in levels in intraoral and expired air. Journal of Dental Research 66:1175-1180, 1987.
      5. Mackert JR Jr, Berglund A. Mercury exposure from dental amalgam fillings: absorbed dose and the potential for adverse health effects. Critical Review of Oral Biology and Medicine 8:410-436, 1997.
      6. Berglund A. Molin M. Mercury vapor release from dental amalgam in patients with symptoms allegedly caused by amalgam fillings. European Journal of Oral Science 104:56-63, 1996.
      7. Herrstrom P, Hogstedt B. Clinical study of oral galvanism: No evidence of toxic mercury exposure but anxiety disorder an important background factor. Scandinavian Journal of Dental Research 101:232-237, 1993.
      8. Lindberg NE, Lindberg E, Larsson G. Psychological factors in the etiology of amalgam illness. Acta Odontologica Scandinavia 52:219-228, 1994.
      9. Bagedahl-Strindlund M and others. A multidisciplinary clinical study of patients suffering from illness associated with mercury release from dental restorations: Psychiatric aspects. Acta Psychiatr Scandinavia 96:475-482, 1997.
      10. Malt UF and others. Physical and mental problems attributed to dental amalgam fillings: a descriptive study of 99 self-referred patients compared to 272 controls. Psychosomatic Medicine 59:32-41, 1997.
      11. Bailer J and others. Adverse health effects related to mercury exposure from dental amalgam fillings: toxicological or psychological causes? Psychological Medicine 31:255-263, 2001.
      12. Benson JS and others. Dental Amalgam: A Scientific Review and Recommended Public Health Strategy for Research, Education and Regulation. Washington, D.C., 1993, US Public Health Service.
      13. ADA Council on Scientific Affairs. Dental amalgam: Update on safety concerns. Journal of the American Dental Association 129:494-501, 1998.
      14. Dentist’s device. FDA Consumer 23(8):35-36, 1989.
      15. Baratz RS. Personal communication to Stephen Barrett, M.D., December 21, 1999.
      16. Baratz RS. “Serum compatability” testing. Quackwatch, posted Dec 23, 1999.
      17. Sherry v Doe. Calif Sonoma County Superior Court, No. 134740, March 1, 1985.
      18. NCAHF Position Paper on Amalgam Fillings. NCAHF Web site, Oct 2002.
      19. Berry JR. False hope suffers a setback. ADA News 27(22):4, 1996.
      20. Baratz RS. Key points about amalgam safety. Modified from testimony to the Florida Board of Dentistry, September 29, 2001.
      21. Molin M and others. Mercury, selenium and glutathione peroxidase before and after amalgam removal in man. Acta Odontologica Scandinavia 48:189-202, 1990.
      22. Sandborgh-Englund G, Elinder C, Langworth S, Schutz A, Ekstrand J. Mercury in biological fluids after amalgam removal. Journal of Dental Research 77:615-624. 1998.
      23. Barrett S and the editors of Consumer Reports Books. Health Schemes, Scams, and Frauds. Mount Vernon, N.Y.: Consumer Reports Books, 1990.
      24. Berry JH. Dr. Huggins loses malpractice case. American Dental News, Dec 4, 1995.
      25. Stipulation and final agency order.Colorado State Board of Dental Examiners, Case No. RG DE  DAJVQ, Feb 2, 1998.
      26. Connick N. Before the State Board of Dental Examiners, State Board of Colorado. Case No. 95-04. In the matter of the disciplinary proceedings regarding the license to practice dentistry in the State of Colorado of Hal A. Huggins, D.D.S., License No. 3057. Feb 29, 1996.
      Por Dr. Stephen Barrett  revisado en marzo 2, 2006 , publicado originalmente en Quackwatch;

      The "Mercury Toxicity" Scam:
      How Anti-Amalgamists Swindle People