Adendum de actualización (2026)

La idea de que el cuerpo necesita ser “alcalinizado” mediante alimentos, suplementos o agua especial sigue siendo ampliamente difundida en publicidad y redes sociales. Sin embargo, la evidencia científica actual continúa indicando que el pH de la sangre se mantiene dentro de un rango muy estrecho mediante mecanismos fisiológicos propios del organismo, y no puede modificarse de forma útil mediante la dieta o el consumo de agua alcalina en personas sanas.

Este artículo se presenta como un documento de referencia histórica. Su argumento central sigue siendo correcto, aunque algunas afirmaciones secundarias reflejan el estado del conocimiento al momento de su publicación y deben interpretarse en ese contexto.

La teoría ácido-alcalina de la enfermedad es un disparate

¿Han visto anuncios de productos como el calcio de coral o el agua alcalina que supuestamente neutralizan el ácido en el torrente sanguíneo? Tomar calcio o beber agua alcalina no afecta la acidez de la sangre. Quien le diga que ciertos alimentos o suplementos vuelven ácido el estómago o la sangre no comprende bien la nutrición.

No debe creer que importe si los alimentos son ácidos o alcalinos, porque ningún alimento cambia la acidez de ninguna parte de su cuerpo excepto la orina. Su estómago es tan ácido que ningún alimento puede modificar su acidez de forma relevante. Las frutas cítricas, el vinagre y vitaminas como el ácido ascórbico o el ácido fólico no cambian la acidez de su estómago ni de su torrente sanguíneo. Incluso una gran cantidad de antiácidos solo altera el pH del estómago durante un tiempo muy breve.

Todos los alimentos que salen del estómago son ácidos. Luego ingresan a los intestinos, donde las secreciones del páncreas neutralizan esos ácidos. Así, independientemente de lo que se consuma, la comida en el estómago es ácida y en los intestinos se vuelve alcalina.

La dieta no puede cambiar la acidez de ninguna parte del cuerpo excepto la orina. El organismo regula la acidez de la sangre y de los tejidos con enorme precisión. Cualquier alteración significativa del equilibrio ácido-base puede provocar enfermedad grave e incluso poner en riesgo la vida. Los promotores de estos productos afirman que las células cancerosas no pueden vivir en un ambiente alcalino; esto es cierto, pero tampoco podrían hacerlo las demás células del cuerpo.

Todas las reacciones químicas del cuerpo dependen de enzimas. Estas funcionan únicamente dentro de un rango muy estrecho de pH. Si la acidez de la sangre cambiara, esas enzimas dejarían de funcionar y las reacciones químicas necesarias no podrían ocurrir. Por ello, el cuerpo corrige rápidamente cualquier desviación del pH.

Por ejemplo, al contener la respiración, el dióxido de carbono se acumula en la sangre, aumentando su acidez. Esto produce incomodidad e incluso puede causar desmayo, lo que obliga a reanudar la respiración. Una vez que se respira de nuevo, el pH regresa rápidamente a la normalidad. Si los riñones no funcionan correctamente, el organismo pierde su capacidad de regular la acidez, lo que puede resultar fatal.

Algunos alimentos dejan residuos llamados “cenizas”, que pueden hacer que la orina sea más ácida o más alcalina. Por ejemplo, frutas y verduras tienden a producir una orina más alcalina, mientras que productos animales, cereales y legumbres tienden a acidificarla. Sin embargo, este efecto se limita a la orina y no afecta el pH de la sangre ni de otros tejidos.

Durante mucho tiempo se ha debatido si dietas altas en proteínas pueden afectar el equilibrio ácido del organismo y la salud ósea. Este tema ha sido discutido ampliamente y no debe interpretarse de forma simplista.

Los arándanos pueden ayudar a prevenir infecciones urinarias recurrentes, pero no por su acidez, sino porque contienen sustancias que dificultan que las bacterias se adhieran a las células del tracto urinario.

Tomar suplementos de calcio o beber agua alcalina no cambiará el pH de la sangre. Si alguien afirma que su cuerpo es “demasiado ácido” y que necesita su producto para corregirlo, es prudente cuestionar también el resto de sus afirmaciones.

Fuente original

Acid/Alkaline Theory of Disease Is Nonsense

Por Gabe Mirkin, M.D., 11 de enero de 2009

https://quackwatch.org/related/DSH/coral2/

Reproducido con autorización de Quackwatch.